El nombre de Karla Villaroel se hizo tendencia en las redes sociales, se trata de una joven periodista originaria de Bolivia, quien ha aparecido en varios medios de comunicación; aquí te contamos la razón.
No fue precisamente por su labor periodística, pero esta jovencita les dio una enorme lección a todos los ciudadanos.
Todo inició hace unos días, tras la difusión de una foto de la reportera en la que aparecía vendiendo alimentos a las afueras de un centro de vacunación de su natal Santa Cruz de la Tierra, Bolivia.
Hubo muchas personas que dejaron comentarios negativos en dicha imagen, afirmando que la joven “había caído muy bajo” y cuestionaban si su profesión de periodista no le dejaba las ganancias suficientes.
Ante todas las críticas y comentarios ofensivos, Karla decidió dar la cara y responder quienes la juzgaron y criticaron, publicando un mensaje en su cuenta de Instagram.
“¡No me da vergüenza, sin miedo al éxito!”, así comienza el post de Instagram de la periodista.
Además, señaló que no se desgastaría discutiendo con las personas que se burlaron de ella y la menospreciaron.
También aprovechó para explicar que salió a la calle a vender sándwiches porque no tiene nada de malo, lo importante para ella es ganarse el dinero de manera honrada, y así lo hizo. También dejó muy claro que ama su trabajo de periodista.
Cabe mencionar que, tras volverse viral en las redes sociales, Villarroel asistió como invitada a un programa de radio, donde expresó que se sentía orgullosa por contribuir con los gastos de su hogar, pero también aprovechó para mencionar que al vender alimentos en la calle estaba ayudando a su hermana, quien le dijo que quería compararse un celular, y por lo tanto, ambas decidieron vender bocadillos en la sede de vacunación debido a la gran afluencia que suele haber.
Al principio ambas se habían instalado en una mesita, pero al ver que no había tantos clientes, decidieron caminar a los alrededores de la sede para tener más alcance y ofrecer sus productos a más personas, además dijo que muchos la reconocieron y logró vender todo.
En la entrevista, la boliviana dijo que jamás sintió vergüenza al vender sándwiches, pues es un trabajo honrado y que le permitió obtener buenos ingresos, sin olvidar que pudo ayudar a su hermanita.
En ocasiones las personas juzgan a los demás sin conocer toda la historia que hay detrás.
Sin duda alguna lo que hizo esta jovencita se trata de una acción admirable y digna de compartir.