Xalapa, Ver.- El despliegue de seis mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur del país no es una solución que atienda las verdaderas causas del fenómeno migratorio; en cambio, se advierte que los migrantes se han convertido en una moneda de cambio, afirma la Arquidiócesis de Xalapa.
En el comunicado de este domingo, la iglesia católica refiere que parece que por la presión de Estados Unidos, las fronteras del norte se han recorrido convirtiendo al país en un gran muro que pretende contener la migración hacia los Estados Unidos. “Ahora sí los mexicanos construiremos el muro y lo pagaremos con nuestros impuestos con la complacencia de nuestras autoridades.
El combate a la pobreza y a la desigualdad en México y en Centro América pareciera quedar sustituido por el temor ante el otro, nuestro hermano. Lamentablemente, los migrantes se convirtieron en una moneda de cambio de estas negociaciones”, indica.
El documento firmado por José Manuel Suazo Reyes, director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa, manifiesta que nadie debe distraerse pensando que el problema migratorio ya está resuelto puesto que lo que se necesita promover es un desarrollo humano integral para Centro América y el sureste mexicano. Hay que atacar las causas que provocan la migración, que son la falta de oportunidades de trabajo y de empleos bien remunerados en estos países y, desde luego, la muy lamentable situación de inseguridad y violencia incontrolada que no se ve cómo se detendrá o resolverá.
La pobreza y la violencia son la causa principal de la migración. La Arquidiócesis de Xalapa recuerda que el 10 de junio de este año, los obispos de México a través de un comunicado firmado por su presidente, monseñor Rogelio Cabrera López; por su secretario general, y por los monseñores Alfonso G. Miranda Guardiola y José Guadalupe Torres Campos, responsable de la Dimensión de la Pastoral de la Movilidad Humana, dieron a conocer su posicionamiento acerca del “acuerdo” entre México y los Estados Unidos en materia arancelaria y política migratoria.
“Junto con este posicionamiento crítico, los obispos mexicanos confirmaron que la Iglesia continuará comprometida brindando a los migrantes la ayuda humanitaria que requieren en su tránsito por nuestro territorio nacional y manifestaron su respeto y reconocimiento a los miles de hombres y mujeres de la Iglesia católica, de otras iglesias y de la sociedad civil, que por décadas han defendido a riesgo de su propia vida, los derechos fundamentales de los migrantes en México, Estados Unidos y Centro América”, se lee.
Los “acuerdos” aplaudidos por un sector, se están traduciendo ahora en un rechazo al migrante o en actitudes xenofóbicas. No se puede criminalizar a los migrantes como si todos fueran personas que realizan el mal. De ahí el compromiso de la Iglesia Católica de promover y practicar la caridad con estos hermanos que hoy tocan a nuestra puerta, apunta la Arquidiócesis de Xalapa.